6 recetas para iniciar el camino hacia la Industria 4.0

6 recetas para iniciar el camino hacia la Industria 4.0

 

Hace un par de semanas os hablábamos en nuestro blog del concepto de Industria 4.0 y la popularidad que este concepto ha ido adquiriendo en el sector industrial. Como os contábamos, se ha hablado mucho sobre esta denominada cuarta revolución industrial, los beneficios que su implantación supone para las empresas en cuanto a competitividad y mejora de procesos, así como las tecnologías indispensables para realizar la transición de la etapa anterior. Con todo, y cómo indicábamos en la primera parte de esta serie de entras, en pocas ocasiones se nos informa de los pasos previos que toda empresa debe realizar antes de comenzar este camino.

Por este motivo, desde Gradiant -como socio tecnológico clave para las empresas a la hora de iniciar su transición cara a este nuevo modelo- os traemos ahora las seis recomendaciones o recetas considerar cuando una organización se plantea iniciar el camino hacia la Industria 4.0.

1. Observar

Lo primero a tener en cuenta de cara a plantear una correcta estrategia de modernización industrial es el requisito indispensable de obtener información para tomar las decisiones más adecuadas en cada momento. El paso inicial es hacer un análisis interno de la propia empresa, para identificar cuáles son las fortalezas que se pueden aprovechar, las debilidades que pueden afectar al proceso y las necesidades que se quieren solucionar mediante el uso de nuevas tecnologías. A continuación, se debe conocer bien el entorno de la empresa, qué oportunidades existen, cuáles son los principales riesgos y cuál es la situación de la competencia. En esta misma línea, también es de interés hacer un planteamiento crítico de qué colaboradores son necesarios para implementar la estrategia, incluyendo a competidores que se pueden convertir en colaboradores mediante los incentivos adecuados. Finalmente, se deben identificar los objetivos que se quieren alcanzar mediante el proceso, ya sea desde el punto de procesos, de personal o tecnológicos.

2. Tener un plan

El siguiente paso debe ser el de definir un plan de acción para la implantación de los cambios. Para ello, es imprescindible identificar y priorizar los cambios a realizar, en función de cuáles sean los que aportan más valor, los que estén mejor alineados con la estrategia general de la empresa o son más fácilmente alcanzables a corto plazo con las fortalezas con las que ya se cuenta actualmente. A continuación, se debe definir el posicionamiento que se quiere alcanzar mediante la implantación de las medidas priorizadas, buscando el soporte de la tecnología y teniendo muy en cuenta a la competencia, tanto para buscar una diferenciación como para obtener referencias de qué estrategias han funcionado (o fracasado) en empresas similares. Por último, hay que plantear un conjunto de acciones concretas que permitan alcanzar los objetivos deseados. Estas acciones deben tener un responsable claro, un plazo de ejecución y un coste asociado para poder hacer un correcto seguimiento de su eficacia.

3. Cuidar a las personas

Las personas son el principal motor del cambio hacia la Industria 4.0, aunque  el proceso de modernización implica cambios en la forma de trabajar. Por ello, es necesario que todos los niveles empresariales comprendan cuál es la estrategia y las acciones que se van a realizar, que estén comprometidos con los objetivos y que sean conscientes de que los cambios, aunque suponen un esfuerzo, son imprescindibles para alcanzar un futuro mejor para el conjunto de la empresa y sus trabajadores. Además, el nuevo escenario que se establezca va a necesitar de personal capacitado en nuevas herramientas, por lo que la formación continua y especializada es muy relevante en esta etapa. También lo es la captación de talento, tanto para la implantación inicial de nuevas tecnologías como para la evolución de las mismas y la formación en capacidades críticas dentro de la empresa.

4. No hacer el camino solo

El camino hacia la Industria 4.0 puede ser largo y excesivamente complejo si se trata de recorrer en solitario. Buscar a los socios adecuados facilita mucho el recorrido, desde la búsqueda de los proveedores tecnológicos idóneos, hasta la llegada a acuerdos con partners que generen nuevas oportunidades de negocio, pasando por una mayor comunicación con los clientes, que en última instancia son los que definen los motivos por los que iniciar este tipo de transformación. En este sentido, Gradiant es un excelente aliado a la hora de emprender este camino, dada su amplia experiencia en el sector y las tecnologías TIC, que son uno de los pilares de la Industria 4.0. Además, al contar con un compañero de un sector tan complementario al industrial como es el de las tecnologías de la información, se crea un entorno de aprendizaje mutuo que es muy enriquecedor desde el punto de vista empresarial.

5. Aceptar el cambio

No se puede esperar obtener resultados diferentes haciendo las cosas de la misma forma. La Industria 4.0 supone cambios y, por lo general, las personas y las empresas son reacias a ellos. Vencer esa inercia en la implantación inicial es la mayor barrera a superar en el camino, ya que requiere un cambio de mentalidad y de forma de trabajar pero, una vez superada y validada la eficacia de los cambios implementados, es necesario mantenerse en constante evolución para seguir abriendo nuevas oportunidades de negocio y de mejora de la competitividad. Dada la tendencia en la evolución tecnológica en los últimos años, es previsible que la tasa de cambios y la profundidad de los mismos sea cada vez mayor en el futuro, así que es importante incorporarse lo antes posible a la ola de modernización para sacarle el mejor partido.

6. Priorizar la seguridad

La conectividad y el acceso a la información, que son una de las claves para la obtención de los beneficios prometidos por la Industria 4.0, traen de la mano nuevos riesgos en materia de ciberseguridad. Identificar cuáles son estos riesgos, prevenirlos mediante la implantación de medidas que limiten su alcance y aplicar adecuadamente las herramientas de seguridad disponibles son las principales acciones que deben tenerse en cuenta a la hora de implantar nuevos sistemas TIC en la empresa. A continuación, se debe mantener siempre una vigilancia que permita detectar y erradicar los posibles ataques, minimizando los perjuicios a los sistemas y a la propia organización. Hay que buscar en todo momento un equilibrio entre la seguridad y la usabilidad, los dos aspectos que normalmente van a entrar en conflicto cuando se trata de proteger los sistemas de información.

A pesar de que la industria ha tenido tradicionalmente un ritmo de adopción de nuevas tecnologías más lento que el mercado de consumo en general y que las TIC en particular, la revolución en la que nos encontramos ha hecho tambalearse este enfoque típicamente conservador. Cada vez se pide más a las empresas de cualquier ámbito y tipología que sean ágiles, que aprovechen el empuje de las nuevas tecnologías y que busquen nuevos modelos de negocio para mejorar su competitividad en un entorno globalizado. En este ámbito, sacar partido de las tecnologías de la información y las comunicaciones y aproximarse a sus ciclos de vida rápidos es una tendencia que se espera que traiga grandes beneficios al sector. En este post hemos tratado de dar una visión estratégica de cómo comenzar el camino de cambio que permitirá obtener tales beneficios, buscando que los datos sean a la vez una herramienta y un activo más para el sector industrial.

 

 

 


Autores: David Chaves Diéguez, director de Sistemas Inteligentes en Red (INetS), Daniel García Coego, responsable técnico IoT y CPS en el área de Sistemas Inteligentes en Red (INetS) y José Manuel Dorado Pardo, gestor de transferencia tecnológica de Gradiant