¿Privacidad en la Red?

Existen redes sociales de todo tipo: para compartir pensamientos, fotos, lugares donde me encuentro, experiencias, currículos… todas ellas almacenan una gran cantidad de información sobre nuestras vidas.

Un 30% de la población española tenía Facebook en marzo de este año según informes de la propia empresa. En Madrid hay más perfiles de esta red social que en New York.  Entre noviembre de 2009 y noviembre de 2010, España se situó a la cabeza del uso de Twitter (la famosa red de microblogging), con una tasa del 151%.

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Cada vez son más los usuarios que hacen un uso social de internet y, en muchas ocasiones, el usuario no presta atención a las condiciones de uso de los servicios o desconoce que puede configurar previamente las opciones de privacidad que éstas ofrecen.

Las distintas posibilidades que estos servicios ponen al alcance del usuario, no siempre aparecen a la vista y el usuario se ve obligado a bucear entre infinitas opciones por toda la página, hasta encontrar su configuración ideal. En muchas ocasiones están tan escondidas que el usuario novato no consigue siquiera saber en qué consisten. En otras ocasiones, las condiciones están explicadas de forma técnica, sin dejar muy claro las consecuencias de aceptar ciertos términos.

El incorrecto uso de redes como Facebook puede trae consigo grandes disgustos: se han dado casos de empleados que olvidaron que habían añadido a sus jefes como amigos y han colgado imágenes inapropiadas y otros muchos despistes que vemos publicados en la prensa de cuando en vez.

Debido a estos casos, en los que un despiste del usuario puede tener consecuencias inesperadas, han surgido nuevos negocios: desde empresas de recursos humanos que localizan a los candidatos en este tipo de redes para tener más datos sobre sus actividades, otras que se dedican a borrar estos “rastros” en la red hasta empresas que cuidan de la seguridad del usuario y de lo que ya se conoce como reputación online.

Para evitar malentendidos, basta con prestar la mayor atención a las condiciones de uso y configuración de la privacidad, porque suelen ofrecer una gran flexibilidad.

En las muchas de las actividades de divulgación de GRADIANT se insiste en una idea: basta con usar el sentido común: no publiquemos en ninguna red social, web o blog lo que no queramos que sea público y fijémonos en la letra pequeña antes de darle al botón “Aceptar”.

 

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