LTE: la evolución de la red móvil de acceso

LTE, la última propuesta para las redes de acceso móvil, mejora los retardos en el tráfico Web y acelera las descargas en los terminales de usuario. Es igualmente beneficioso para los operadores ya que reduce costes estructurales y la potencia consumida dando cabida a más usuarios por célula.

En los últimos años se experimenta una demanda creciente de servicios heterogéneos a través de la Red. Típicamente, estos nuevos servicios acaparan gran cantidad de recursos. Su despliegue lleva aparejada la evolución tecnológica de la red (troncal y de acceso) junto a la aparición de terminales de usuario más potentes.

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Esta evolución es especialmente apreciable en el entorno de las redes móviles (3G). La ubicuidad y mejoras en los modelos de tarificación que ofrecen estas redes para servicios de voz y datos provocan que su uso no se restrinja únicamente a terminales de última generación, estando esta opción disponible en gran variedad de dispositivos portátiles o como conexión auxiliar en el hogar.

El incremento de tráfico implica la necesidad de nuevas tecnologías para resolver las limitaciones de capacidad en la red de acceso móvil. En la actualidad dos tecnologías compiten en el acceso inalámbrico en redes 4G, WiMAX y LTE (Long Term Evolution). LTE es la evolución natural de las redes de 3G y 3.5G actuales. Se asienta sobre IP para servicios de voz y datos, favoreciendo la integración de todo tipo de servicios en situación de movilidad y la conmutación entre tecnologías diferentes. En comparación directa con HSPA (3.5G), LTE propone cambios a nivel físico, enlace y estructurales. En LTE se reduce el coste por bit adoptando OFDMA en el canal de bajada y una variante de esta que reduce el consumo para el enlace de subida. El incremento en las tasas de la red de acceso van acompañados de reducción de retardos en la red de transporte mejorando la ejecución de protocolos como TCP. LTE no utiliza ciertos nodos de la red actual 3G y actualiza el resto para acercar las retransmisiones al entorno radio y establecer puntos de anclaje único en la red de acceso para favorecer la movilidad intercelular.

Los cambios necesarios para el despliegue de LTE sobre redes 3G actuales son mínimos y pueden ser aplicados gradualmente. Esta propiedad la convierte en la apuesta mayoritaria de operadores y fabricantes de móviles para la evolución de las redes a 4G. A la par que LTE, HSPA continúa su evolución para mejorar las prestaciones en la tasa de pico de los usuarios con buena señal. Los operadores con la red 3.5G desplegada se encuentran con la disyuntiva de si aplicar las mejoras de HSPA+ o adoptar directamente LTE. En operadores donde solo la red 2G está desplegada el salto a LTE será más inmediato. Fabricantes como Huawei y Samsung entre otros han sacado a la venta sus primeros prototipos de chips con LTE que podrán ser utilizados en las primeras redes híbridas GSM/LTE de Suecia.

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