Lo que el ojo no ve

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Ícaro Álvarez – Gradiant

Por raro que pueda parecer, hasta un cubito de hielo emite calor. Concretamente, todo objeto que tiene una temperatura superior al cero absoluto (-273.15 grados centígrados) emite radiación en la región del infrarrojo. Los humanos no somos capaces de ver esa radiación, pero sí sentirla con nuestra piel.

Pero si algo tenemos los humanos es la capacidad de fabricar herramientas que nos permitan sobrepasar los límites impuestos por la naturaleza. Una cámara termográfica es una herramienta que crea imágenes visibles al ojo humano a partir de las emisiones de infrarrojos detectadas. Las cámaras termográficas pueden medir temperaturas a distancia, sin contacto y en total oscuridad. Por eso, resultan muy apropiadas para diversas aplicaciones como la búsqueda de fallos eléctricos y mecánicos en entornos industriales, las pérdidas de aislamiento y otros defectos de construcción en edificios, la visión nocturna en automóviles, el control de fuga de gases, poder detectar a Schwarzenegger en una jungla de centroamérica, luchar contra los incendios, y un sinfín de aplicaciones más.

 

En concreto, el el sector de la seguridad el uso de imagen térmica proporciona una gran ventaja, ya que estas cámaras permiten detectar una persona a una distancia de más de 20 km, en total oscuridad.

 

El área Multimodal de Gradiant trabaja actualmente en el desarrollo de algoritmos de videovigilancia basados en imagen térmica. En esta línea, Gradiant está actualmente participando en el proyecto Videoguard, poniendo nuestra experiencia investigadora en este campo a disposición de un consorcio de empresas tecnológicas integrado por Coremain, Bastet Ingeniería, TRC y Retegal creado para desarrollar un servicio de vigilancia inteligente para la prevención y persecución de la pesca y el marisqueo furtivos.
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